Un artículo de

 Grupo  de Trabajo de Vivienda Cooperativa en cesión de uso en REAS RdR.

 Sectorial d’habitatge cooperatiu en cessió d’ús de la XES.

 

El marco del Festival Internacional de Vivienda Social celebrado en Barcelona el pasado 7, 8 y 9 de junio 2023 ha sido una plataforma para visibilizar los proyectos cooperativos de vivienda en cesión de uso como soluciones integrales más accesibles, saludables, colaborativas, resilientes y cuidadoras, que optimizan la eficiencia de energía y el uso de recursos ante los desafíos sociales, económicos y medioambientales Una iniciativa de Housing Europe.

 

La vivienda cooperativa tiene un largo recorrido internacional, con modelos consolidados en países como Holanda, Austria, Suiza, Uruguay o Canadá, donde la propiedad se mantiene y gestiona de forma cooperativa a lo largo del tiempo. En los últimos años de crisis sistémica se está observando un nuevo impulso de propuestas habitacionales colaborativas como respuesta a los problemas de la configuración social actual. Los retos que enfrentamos como civilización son consecuencia de décadas de prioridad por el beneficio económico, el consumismo y el crecimiento ilimitado.

Estas modalidades habitacionales ofrecen una gran diversidad de configuraciones, con una visión encaminada a superar la competitividad, el individualismo, el consumismo y la dependencia del mercado. Se plantea un cambio para centrar la mirada en recuperar la colaboración, volver a tejer comunidades resilientes de ayuda mutua y priorizar el bienestar de todas las personas y el cuidado de la vida. Coinciden en ser grupos de personas empoderadas, abiertas al aprendizaje y la superación, que definen sus espacios de vida y permiten un desarrollo humano con un mayor respeto por el entorno natural.

Desarrollar este tipo de proyectos supone un ejercicio de responsabilidad colectiva, un emprendimiento social, para recuperar la gestión de las necesidades básicas de la vida. Una respuesta de la sociedad organizada a los múltiples problemas que se derivan de la crisis climática, de los cuidados o la carestía de la vivienda en propiedad o alquiler.

La situación actual es el resultado de la limitada capacidad de las políticas públicas, sujeta a visiones cortoplacistas, cambiantes o de interés partidista. Ante esta realidad, que supone una emergencia social para más personas cada día, en especial para las economías más vulnerables y las personas más jóvenes, se plantean opciones más sostenibles y de alto impacto a medio y largo plazo que, sin duda, requieren un cambio de mentalidad. Es el desafío más grande que tenemos como personas y como colectivos.

Una cultura renovada que pone el interés en el uso de la vivienda sobre el valor de mercado. Cuestionarse el objetivo y la necesidad de la vivienda. Recuperar la vivienda como eje nuclear de la articulación de la vida y del desarrollo del potencial de las personas en pro de la comunidad y el interés general.  Supone superar los estigmas sobre las relaciones y el conflicto, para recoger la oportunidad de aprendizaje y superación, y convivir con la diferencia, acogiendo la diversidad. La diversidad es una estrategia básica para la supervivencia y la evolución de la vida.

Si mejoramos el acceso a la vivienda y trabajamos por generar comunidades de apoyo mutuo, estaremos facilitando la resolución de numerosos problemas que parecen no dejar de surgir y crecer. Lo hemos hecho desde el amanecer de los tiempos, y ahora parece que estamos olvidando nuestra esencia como especie humana. Podemos recuperar el poder y la capacidad de generar nuestros espacios de vida, cuidando de las personas, de la vida y del entorno. Es un gran desafío y estamos viendo cómo dar los primeros pasos para hacerlo en colaboración.

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